Propósito de año nuevo

Estamos en tiempo de poner en marcha esos viejos propósitos
que se almacenan año tras año y que recobran toda la vitalidad del mundo cuando
arranca Enero.  Este año, a los que
todavía no se hayan iniciado, les propongo que hagan una incursión en el mundo
del trading. Son muchas las razones que podría esgrimir para que se decidieran
a incorporarse a esta actividad que tantos amamos; el dinero (obviamente), la
autonomía y libertad, el autoconocimiento personal que esta actividad nos
confiere (manejo de emociones, ejercitación psíquica…etc) pero en este caso
formularé la pregunta a la inversa ¿y por qué no?  ¿Por qué no aprender a especular en bolsa? Si
lo convertimos en una actividad placentera (como esas otras que nos proponemos
empezar estas fechas) además puede ser igual y más agradecida. Según las
estadísticas el 68% de los españoles tiene decidido hacer deporte este año con
el objetivo de adelgazar, pero la experiencia nos dice que solo un pequeño
porcentaje conseguirá al final  lucir una
mejor silueta y un mejor estado de forma. Y seguramente entre esos “elegidos”
-si rascamos un poco- nos daremos cuenta de que lo consiguieron porque además
de la fuerza de voluntad y perseverancia, encontraron en esa actividad física
un acto placentero que les estimuló a continuar. Con la especulación financiera
es lo mismo. Con prudencia, pero energía y perseverancia, a lo mejor  descubrimos que no sólo encontramos  en esta actividad una herramienta ideal -en
este caso no para adelgazar sino para “engordar”- nuestra cartera, a lo
mejor  descubrimos también una actividad
que nos llena y nos motiva. Recordad que la bolsa es quizás el trabajo más
democrático que existe; no le importa tu sexo, religión, estudios o procedencia. Todo el mundo es bienvenido. Luego ya;
depende de ti.

 

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