Opinión, “Un año de Trading”, Rubén Vilela.

 

En el ocaso del año hacemos
balance de algunas de las habilidades y los aspectos a potenciar para ser
mejores traders en el 2014. El que viene se presenta como un tiempo
prometedor para el trader que lo sepa aprovechar

A todos los que me leéis -o
me seguís a través de los videos que colgamos en mi canal Youtube- os deseo
principalmente que la vida os regale el tiempo y la energía para no ceder en la
persecución de vuestro sueño. Un sueño que seguramente compartáis conmigo; el
éxito en el trading. Durante todo el año hemos ido repasando los aspectos a
cuidar y las competencias a desarrollar para alcanzar el éxito, pero como los
finales son tiempos de balances y miradas atrás, sólo me gustaría recordaros
algunas de las razones que me han permitido vivir del trade, y que señalamos
con independencia de habilidades personales que uno pueda tener o no para una
determinada materia. Estas cualidades  te
provisionan en el camino de todo lo necesario para alcanzar tus metas:

La paciencia y
perseverancia. Esto no es cosa de un día ni dos; desconfiad del que os ofrece
resultados rápidos. No los hay, o al menos no garantizan que estemos haciendo
las cosas bien, pueden ser fruto de muchas causas, pero seguramente ninguna de
ellas se base en la experiencia, en la técnica y el desarrollo profesional, y
es esto el que sí nos puede garantizar mejores resultados.

El aprendizaje.  Escoged con quien queréis formaros y cómo
hacerlo, pero medir bien esa elección. Esa puede ser la inversión más cara o
más barata de vuestra vida, pero es necesaria para alcanzar una técnica que os
permita exprimir al máximo vuestro trading, corriendo los riesgos con más
márgenes de seguridad.

Reciclaje. La nuestra, como
la mayoría de las actividades, agradece una actualización constante. No porque
el mercado siga ahí mañana quiere decir que vaya a ser el mismo de ayer. Las
nuevas técnicas, los enfoques diferentes son necesarios en un mercado en
constante movimiento.

La voluntad. No dejéis que
se apague esa llamita interior. Mantenedla controlada pero siempre quemando
dentro, con control. Protegedla para que no se apague cuando arrecia el viento
pero no dejéis que prensa alocadamente aunque los mercados la rocíen de
gasolina. El bombeo del corazón es compatible con la gestión más cerebral de
nuestras neuronas. Pasión y control.

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