Si la necesidad es que los bancos abran el grifo de la financiación la rebaja de la nota por parte de las agencias de calificación no va a ayudar especialmente en ese propósito, sino más bien lo contrario. Los mismos van a tener que introducir más garantías en sus operaciones en derivados, o simplemente en el hecho de endeudarse, lo que tarde o temprano repercutirá en el ciudadano que solicita un préstamo, pues la lógica lleva a pensar que las entidades tendrán menos dinero para poder prestar. Justo lo contrario que los que necesitamos. Y por otro lado, más o menos lejos de la fiabilidad que ofrecen en sus percepciones y predicciones (que está continuamente en entredicho) lo que parece claro es que son un instrumento perfecto para que los gobiernos -e inclusos entidades- deriven responsabilidades hacia un ente al que convierten en amigo o enemigo según les convenga. Y esto no deja de ser, por otro lado paradójico, porque son los gobiernos (y en última instancia, por lo tanto, nosotros) los que autorizamos y acreditamos ese poder de evaluación. Pero quizás lo más interesante sea saber qué importancia o peso específico tienen los informes de estas agencias para los mercados. Los cierto es que parece ser que cada vez menor es su influencia, a tenor de las reacciones que generan; tímidas o incluso nulas últimamente. Los mercados muestran cada vez más ir a su aire, o almenos, navegar impulsados por otros aires diferentes. Eso los traders lo sabemos muy bien. Como también sabemos muy bien que, guste o no, seguirán conviviendo con nosotros mucho tiempo.
