Las acciones de IBM sufrieron una caída histórica superior al 25% debido a la presentación de resultados preliminares del segundo trimestre peores de lo esperado y a un cambio imprevisto en los patrones de inversión de sus clientes corporativos.
Las razones clave del desplome incluyen:
- Reasignación de presupuesto: Los clientes recortaron su gasto en software e infraestructura tradicional (como los mainframes de la serie Z de IBM) para comprar servidores, almacenamiento y chips de memoria antes de que se anunciaran subidas de precios.
- Impacto en el negocio central: Esta alteración en las prioridades de gasto provocó que la división de Infraestructura de IBM cayera cerca de un 7% interanual, afectando gravemente los márgenes de ganancia de la compañía.
- Retraso en grandes acuerdos: El CEO de IBM, Arvind Krishna, admitió que la empresa no logró adaptarse a esta velocidad y no pudo cerrar varios contratos masivos dentro de los plazos previstos, generando un déficit notable en sus previsiones.
- Efecto de la Inteligencia Artificial: Desde principios de año, la expansión de la IA generativa ya había generado temor entre los inversores tras el anuncio de herramientas de la startup Anthropic capaces de modernizar sistemas antiguos (como COBOL) sin depender tanto de los servicios de soporte tradicionales de IBM.