Cultura financiera, Rubén Vilela

Cuando todo el mundo habla de financiar la cultura, algo
que nos parece estupendo por cierto, queremos aprovechar la oportunidad para
recordar que precisamente lo contario, la cultura financiera, es la que nos
podría haber evitado muchos disgustos.

Ahora que parece que todos los
ratios apuntan a una cierta moderación de la gravedad de la
crisis es buen momento para recordar uno de los términos que más se ha acuñado
en lo últimos tiempos y al que poca gente hacía caso en los años de bonaza:
cultura económica. Una expresión que para más de uno tenía un cierto punto de
contradicción (en la línea de la broma “inteligencia militar” como término
imposible) y que sin embargo se ha revelado como uno de los factores
fundamentales que han influido en la profundidad de la crisis económica. La
falta de cultura económica no sólo nos ha revelado a los ciudadanos como un
colectivo fácilmente vulnerable y manejable, sino que nos impidió a nivel
doméstico articular algunas de las herramientas a nuestro alcance para -sino
paliar, que era imposible- si suavizar el efecto del desastre financiero. “A la
fuerza ahorcan” así que el negro periódico económico que hemos vivido –aún lo
hacemos- nos ha obligado a familiarizarnos con expresiones y realidades de la
economía que ni un analista financiero 
habría imaginado en el mejor de sus sueños. Además con la cultura
económica necesaria podemos desarrollar las habilidades, conocimientos y
prácticas que nos permitan día a día lograr una correcta administración de lo
ganamos y gastamos, así como un adecuado manejo de los productos financieros que
nos llevan a una mejor calidad de vida. 
Muchas de las situaciones que se han derivado del impacto económico de
la crisis no podrían haberte esquivado por mucha cultura financiera que uno
posea (por ejemplo perder un trabajo) pero sí a lo mejor nos hubieran permitido
anticiparnos un poco a una determinada realidad –y por lo tanto ganar tiempo en
la reacción- y a la vez manejar el 
escenario personal con mayores garantías. La cultura siempre ha sido y
será un escudo protector  nos hace más
fuertes y resistentes ante los impactos económicos, no volvamos a dejar por
tanto de  lado la que entendíamos como la
hermana pequeña de las culturas; la cultura financiera.

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